Cuentecillo 5

La mía era una maldición, una que me ato con cadenas envenenadas.

Sabía que el cambio iba a llegar y nunca le pedí su dirección o su teléfono o lo que sea. Y sabia que una vez se mudase ya no vendría de nuevo a pasear conmigo entre los árboles o las tiendas.

Estoy frustrado y además se que es culpa mía porque no era tan difícil mantener el contacto.

La echo de menos y ni siquiera tengo una foto suya. Ya no tengo miedo de no poder reconocerla sino de no poder recordar su imagen.

Mi trabajo, mis horarios, mi hogar es todo igual pero ahora mi mundo es demasiado diferente sin tener cerca a tal amiga.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 31 seguidores