Por los que no quisieron un caido

Voy ha hablar de personas. Si, ¿por qué no? Tengo motivos para hablar de personas y de personas concretas. Tengo motivos para no vaguear y dedicarles algo de lo que quede constancia.

Si, quiero hablar de las personas que precisamente han estado hablando conmigo recientemente.

Son pocas, muy pocas personas, tan pocas que casi podría quitarle la -AS del plural de la palabra “personas”. Es cierto que están en mi agenda aunque esta sea pequeña, pero en ese formato de archivo solo son un dato, un nombre, poco, casi nada que les representa. Digo esto porque por mas pequeñas que sean sus reseñas sobre el papel, mucho mas enormes son ellas en mi mente; en mi mente y en todas partes tienen mucha bondad, mucha cualidad que gastan.

Es curioso, en la universidad han tratado de inculcarme que hay que hacer y cuantificar cualitativamente y cuantitativamente. Siempre lo he mirado como una cuestión técnica, y no como una cuestión humana, aunque tratasen de los recursos humanos en un proyecto. Y también es cierto que siempre he observado a las personas, a todo tipo y clase de personas con sus particularidades y similitudes; con todo lo que son. Y casi siempre las he observado ajenamente, sin establecer relación real, en silencio, en la sombra, en la altura o escondido en bajo tierra.

He aprendido mucho a partir de ello, y posteriormente he interactuando con otra mucha gente y he continuado aprendiendo mas y mas.

Pero no lo he aprendido todo y ahora estoy aprendiendo, aprendiendo sobre estas personas a las que les dedico esto. Aprendo sobre la bondad, sobre la fuerza de pequeños grupos, sobre las manos que se tienden entre prójimos y sobre el amor que las personas poseen sobre su alrededor, sobre lo que esta dentro de sus horizontes. ¿De que manera me he comportado esta vez? Como el observador que centra su atención.

Pero también he aprendido sobre el ímpetu de buena fe, sobre el cariño que se procesa al pájaro que se ve y no vuela, sobre quien ve su parte de si mismo en la desgracia de otros y hubiese querido auxiliarse en su momento. Si, aquí soy aquel que entra en juego, pero no esta vez puedo decir plenamente que ha sido mi mano la que ha elegido el camino, sino mi cuerpo el que ha sido atendido.

A ti que lo dejaste todo, diciendo que no tenias nada mejor que hacer, que tenias tu propia mente nublada, que eres el pequeño halo que realmente me puede mantiene cuerdo mas tiempo, a ti que tu espalda no he visto. Gracias.

A ti que lejana se siente respecto a mi, como al resto que se encuentra en la misma situación, aquella que sabe que no me conoce, aquella que es mas feliz que infeliz, aquella que se sienta junto a mi sin temor. Gracias.

A todas las personas que tratan de mejorarme, se equivoquen mucho o poco, seáis como seáis, vengáis de donde vengaís, viajando hacia donde mas deseais tener vuestro camino; gracias por vuestro esfuerzo, por el tiempo que habeis pasado asistiendome, por haber transpasado mi halo de oscuridad que me rodea constantemente, por las ganas y no por vuestras acciones, sino por ser, por ser vosotras esas personas.

Pero termino con la noticia desagradable, no puede ser de otro modo, pero es que yo no me rindo, no quiero, es la única manera de vivir que tengo porque, por fortuna o por desgracia, soy diferente y mi camino es diferente. Se que os disgusta, que no debería estar a la pista de, sino delimitando mi propio circuito; y así lo hago, solo que mi circuito no es aquel tan normal que puede optar cualquiera, es mi esperanza, es atenderla, me de la sombra o el sol. Se que este no es un buen pago por lo que habéis hecho por mi, pero solo pueden ser mis disculpas los únicos regalos que puedo entregaros. Me gustaría que fuese mas y tampoco he renunciado a ello, solo que aun no he encontrado la manera de dejar de estar en deuda con vosotras, esas personas maravillosas; así como he prometido no dejar de rendirme, no desfallecer ni aunque un solo dedo pueda mover; también prometo daros el pago que merecéis por siempre.

Antes de terminar, he de admitir que me ha sido mucho mas difícil de lo que esperaba escribir todo esto, probablemente con la preocupación de no saber transmitir todo lo que quiero, que es mucho, pero esto no es un final, cada día seguiré estando a vuestro alrededor, seguiré entregandoos aquello que deseeis en contraprestación y si he errado al escribir estas palabras, dadme la oportunidad de cambiar mis fallos para satisfaceros.

Pase lo que pase, ahora sois inmortales en mi memoria, en mi memoria, en mi corazón y en mi agradecimiento.

Una Respuesta a Por los que no quisieron un caido

  1. Nana dice:

    Gracias por escribir. También eres inmortal en mi memoria, y no por ello deberías dar gracias.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 39 seguidores